Nuevo historia en el Blog El Escritor Novel - junio 2006
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30 junio 2006
28 abril 2006
Relato: La felicidad que pasó por la biblioteca de Las Ranas
Trata de Mario,un hombre relativamente joven pero con el espíritu ya algo machacado, que después de años en los que dejó los estudios por buscar su independencia económica fuera de su tierra natal, vuelve a la biblioteca pública donde pasó buenos ratos y donde único era capaz de sentarse a estudiar y sentir motivado y bien por ello.
Está de visita en su ciudad natal y la nostalgia y la infelicidad que arrastra desde hace años le hace ir a visitar algunos sitios donde él recordaba que había sido feliz y que le traían buenos recuerdos.
Mientras camina por la parte antigua de la ciudad, llega paseando a una vieja y descuidada plaza; el centro se yergue la antigua biblioteca de La Libertad: allí estudió algunos años para los mejores exámenes que preparó y pasó buenos momentos con amigos y compañeras de clase y de estudio.
Va paseando por las salas y estancias de la biblioteca, lentamente, como saboreando cada paso y cada sensación que aflora desde cada rincón; han modernizado bastante instalando todos tipo de ordenadores y pantallas, pero una gran parte del edificio y de sus salas se mantienen inalterables, haciendo que las sensaciones broten a través de su espina dorsal.
Hay poca gente en las dependencias, sólo media docena de estudiantes desperdigados y meditabundos… es la hora de la comida y además, no es época de exámenes: es la mejor época para disfrutar de la inmensa cultura y el apasionante saber que se encuentra en esa antiquísima biblioteca.
En la planta superior, busca una mesa vacía y limpia, como las que le gustan a él, donde poder organizarse a gusto y sin molestar a nadie y, al a vez, ser molestado en su espacio vital, en su área “del conocimiento”…
Mientras lee , tranquilamente, la prensa del día, al son del silencioso murmullo de la esa tarde primaveral. Ahora está ajeno a las inmensas cadenas que arrastra desde hace tantos años , olvidando, momentáneamente, que sus penurias están esperándole en la puerta exterior, a que salga de su escondite, de ese lugar sagrado y talismán de los momentos felices donde “ellas” no puede seguirle y tampoco pueden hacer más daño…
Cuando volvió a su sitio y estaba disponiéndose a volver a enfrascarse en su lectura, apareció por la puerta una joven estudiante negra que decidió sentarse en frente de él protagonista; parecía joven y algo tímida y en un principio, no le llamó la atención quizás porque él apenas se fijaba en las chicas de color, no era un tema racial, parecia más una simple cuestión de gustos.
Enseguida notó que había perdido la concentración pero todavía no había reparado en su origen cuando intercambió las primeras miradas nerviosas con la chica africana. No le dio mayor importancia pero se notaba extraño, con un reflujo de sensaciones que no recordaba haber tenido nunca (ay… maldita memoria) ¿cómo no iba haber tenido una sensación parecida en toda su puñetera vida…?
La chica estaba enfrascada en sus libros y libretas y escuchaba música de un CD pero mientras repetía lo que leía o tal vez la letra de alguna canción pegadiza, buscaba, furtivamente intercambiar la mirada con él, y estuvieron así toda la tarde, bueno más o menos…
Parecía bastante seria y poco comunicativa, hasta que respondió a alguno de los intentos de entablar conversación con ella, y mostró su perfecta y blanca dentadura y una sonrisa tremendamente iluminadora y contagiosa; eso lo desarmó y no pudo sino rendirse a la evidencia de que aquella enigmática e interesante chica de color lo había embrujado o algo parecido…
[IDEA DE FINAL]
El, pasadas unas horas era otra persona diferente, muy diferente de cuando entró a aquella vieja amiga, a aquella vetusta biblioteca… se sentía, diferente, respiraba, diferente, caminaba diferente, incluso pensaba diferente … era una versión maximizada de su persona es decir: era “súper Mario” (sic.). Caminaba de la mano de Zuleika, la bella sudafricana que sonreía sin cesar, como si se sintiera, ahora, en ese momento, alguien realmente especial, alguien dichoso… también ella, parecía mucho más brillante y linda que cuando la vio entrar en la sala principal, se decía él.
Sus labios carnosos y realmente hipnotizantes rivalizaban con los suyos, una de sus mejores armas para el amor y para la seducción… Mientras bajaban las escaleras y se dirigían a las salida, él juraría que todas las personas que se encontraron les miraban, seguramente, como lo hubiese hecho él mismo en su lugar; sin duda, la extraña pareja, llamaba la atención.
Cuando se despedían de la amable chica de seguridad, caminaban con el típico paso firme y envalentonado de cuando la novedad, la emoción y la adrenalina te “empujan” hacia delante… cuando estaban a sólo dos metros del umbral de la salida, Mario se empeño en parar un momento, quería decir y hacer algo muy concreto y soñado, antes de abandonar a su vieja amiga; necesitaba mirarla a los ojos, abrazarla con fuerza y casi sin palabras, pero no en silencio y casi sin prisas pero deseando una pausa en el resto del mundo, para poder decírselo “todo” sin asustarla sólo con la mirada, con su tacto y con una expresión clarificadora…
La paró antes de salir, miró a Zuleika como si no la fuera ver más y diríase que le escapó un leve maullido gatuno de pena, antes de estrecharla con fuerza contra su pecho y besarla mientras la abrazaba y le acariciaba sus suaves y particulares mejillas.
Ella casi se tambaleó ante tan inusitada demostración de afecto y pasión. Retrocedió en los primeros instantes, pero la embriagadora energía de Mario la invadió, y pese a que sabía perfectamente, cual era su misión, no pudo sino caer rendida ante un amor exultante que normalmente maniatado, se soltaba y brotaba cual inagotable, por momentos.
Después de unos minutos que, ésta vez si, parecieron horas, y casi sin mirarla a los ojos, Mario abrió la puerta cediéndole el paso a esa misteriosa africana. Casi en el instante en el que puso su primer pie en la escalera que daba a la histórica plaza de Las Ranas, una docena de energúmenos lo arrancaron de la mano de Zule, como ya se soñaba en llamarla cariñosamente; casi la vio desaparecer ante tanto, matón, ante tanto garrulo.
No recordaba que fuera tan tarde ni que fuera ese un lugar peligroso. Mientras veia los “manporros” a mano abierta venir, no pudo precisar si eran 10 o 20 personas, pues sólo veía y sentida una estampida de manos, puños y pies.
Era raro porque no sentía dolor físico, pero se sentía tan derrotado y abatido… su suerte había cambiado en un suspiro, y por lo menos, se regocijaba en el maravilloso y largo beso que le había dado a Zule, “su” Zule. En cualquier otra ocasión, se hubiera sentido fatal por no haber sido un héroe o, por lo menos, haberlo intentando. No, en ésta ocasión eso no le preocupaba lo más mínimo porque sentía que nada le podía arrebatar a su Zule.
Cuando volvió a recuperar la consciencia, estaba en la puerta de la biblioteca y volvía a tener los agobios y las múltiples preocupaciones que le atormentaban; eran ellos, el grupo de "abusones" que no habían tenido piedad cuando pisó de nuevo la realidad...
Bueno, se dijo, al menos me soñé con Zuleika y fui feliz sólo por unos instantes pero que me llenaron y me parecieron como si fueran una eternidad...
¿Que más puedo pedir, vieja amiga?
(ja,ja,ja)
Está de visita en su ciudad natal y la nostalgia y la infelicidad que arrastra desde hace años le hace ir a visitar algunos sitios donde él recordaba que había sido feliz y que le traían buenos recuerdos.
Mientras camina por la parte antigua de la ciudad, llega paseando a una vieja y descuidada plaza; el centro se yergue la antigua biblioteca de La Libertad: allí estudió algunos años para los mejores exámenes que preparó y pasó buenos momentos con amigos y compañeras de clase y de estudio.
Va paseando por las salas y estancias de la biblioteca, lentamente, como saboreando cada paso y cada sensación que aflora desde cada rincón; han modernizado bastante instalando todos tipo de ordenadores y pantallas, pero una gran parte del edificio y de sus salas se mantienen inalterables, haciendo que las sensaciones broten a través de su espina dorsal.
Hay poca gente en las dependencias, sólo media docena de estudiantes desperdigados y meditabundos… es la hora de la comida y además, no es época de exámenes: es la mejor época para disfrutar de la inmensa cultura y el apasionante saber que se encuentra en esa antiquísima biblioteca.
En la planta superior, busca una mesa vacía y limpia, como las que le gustan a él, donde poder organizarse a gusto y sin molestar a nadie y, al a vez, ser molestado en su espacio vital, en su área “del conocimiento”…
Mientras lee , tranquilamente, la prensa del día, al son del silencioso murmullo de la esa tarde primaveral. Ahora está ajeno a las inmensas cadenas que arrastra desde hace tantos años , olvidando, momentáneamente, que sus penurias están esperándole en la puerta exterior, a que salga de su escondite, de ese lugar sagrado y talismán de los momentos felices donde “ellas” no puede seguirle y tampoco pueden hacer más daño…
Cuando volvió a su sitio y estaba disponiéndose a volver a enfrascarse en su lectura, apareció por la puerta una joven estudiante negra que decidió sentarse en frente de él protagonista; parecía joven y algo tímida y en un principio, no le llamó la atención quizás porque él apenas se fijaba en las chicas de color, no era un tema racial, parecia más una simple cuestión de gustos.
Enseguida notó que había perdido la concentración pero todavía no había reparado en su origen cuando intercambió las primeras miradas nerviosas con la chica africana. No le dio mayor importancia pero se notaba extraño, con un reflujo de sensaciones que no recordaba haber tenido nunca (ay… maldita memoria) ¿cómo no iba haber tenido una sensación parecida en toda su puñetera vida…?
La chica estaba enfrascada en sus libros y libretas y escuchaba música de un CD pero mientras repetía lo que leía o tal vez la letra de alguna canción pegadiza, buscaba, furtivamente intercambiar la mirada con él, y estuvieron así toda la tarde, bueno más o menos…
Parecía bastante seria y poco comunicativa, hasta que respondió a alguno de los intentos de entablar conversación con ella, y mostró su perfecta y blanca dentadura y una sonrisa tremendamente iluminadora y contagiosa; eso lo desarmó y no pudo sino rendirse a la evidencia de que aquella enigmática e interesante chica de color lo había embrujado o algo parecido…
[IDEA DE FINAL]
El, pasadas unas horas era otra persona diferente, muy diferente de cuando entró a aquella vieja amiga, a aquella vetusta biblioteca… se sentía, diferente, respiraba, diferente, caminaba diferente, incluso pensaba diferente … era una versión maximizada de su persona es decir: era “súper Mario” (sic.). Caminaba de la mano de Zuleika, la bella sudafricana que sonreía sin cesar, como si se sintiera, ahora, en ese momento, alguien realmente especial, alguien dichoso… también ella, parecía mucho más brillante y linda que cuando la vio entrar en la sala principal, se decía él.
Sus labios carnosos y realmente hipnotizantes rivalizaban con los suyos, una de sus mejores armas para el amor y para la seducción… Mientras bajaban las escaleras y se dirigían a las salida, él juraría que todas las personas que se encontraron les miraban, seguramente, como lo hubiese hecho él mismo en su lugar; sin duda, la extraña pareja, llamaba la atención.
Cuando se despedían de la amable chica de seguridad, caminaban con el típico paso firme y envalentonado de cuando la novedad, la emoción y la adrenalina te “empujan” hacia delante… cuando estaban a sólo dos metros del umbral de la salida, Mario se empeño en parar un momento, quería decir y hacer algo muy concreto y soñado, antes de abandonar a su vieja amiga; necesitaba mirarla a los ojos, abrazarla con fuerza y casi sin palabras, pero no en silencio y casi sin prisas pero deseando una pausa en el resto del mundo, para poder decírselo “todo” sin asustarla sólo con la mirada, con su tacto y con una expresión clarificadora…
La paró antes de salir, miró a Zuleika como si no la fuera ver más y diríase que le escapó un leve maullido gatuno de pena, antes de estrecharla con fuerza contra su pecho y besarla mientras la abrazaba y le acariciaba sus suaves y particulares mejillas.
Ella casi se tambaleó ante tan inusitada demostración de afecto y pasión. Retrocedió en los primeros instantes, pero la embriagadora energía de Mario la invadió, y pese a que sabía perfectamente, cual era su misión, no pudo sino caer rendida ante un amor exultante que normalmente maniatado, se soltaba y brotaba cual inagotable, por momentos.
Después de unos minutos que, ésta vez si, parecieron horas, y casi sin mirarla a los ojos, Mario abrió la puerta cediéndole el paso a esa misteriosa africana. Casi en el instante en el que puso su primer pie en la escalera que daba a la histórica plaza de Las Ranas, una docena de energúmenos lo arrancaron de la mano de Zule, como ya se soñaba en llamarla cariñosamente; casi la vio desaparecer ante tanto, matón, ante tanto garrulo.
No recordaba que fuera tan tarde ni que fuera ese un lugar peligroso. Mientras veia los “manporros” a mano abierta venir, no pudo precisar si eran 10 o 20 personas, pues sólo veía y sentida una estampida de manos, puños y pies.
Era raro porque no sentía dolor físico, pero se sentía tan derrotado y abatido… su suerte había cambiado en un suspiro, y por lo menos, se regocijaba en el maravilloso y largo beso que le había dado a Zule, “su” Zule. En cualquier otra ocasión, se hubiera sentido fatal por no haber sido un héroe o, por lo menos, haberlo intentando. No, en ésta ocasión eso no le preocupaba lo más mínimo porque sentía que nada le podía arrebatar a su Zule.
Cuando volvió a recuperar la consciencia, estaba en la puerta de la biblioteca y volvía a tener los agobios y las múltiples preocupaciones que le atormentaban; eran ellos, el grupo de "abusones" que no habían tenido piedad cuando pisó de nuevo la realidad...
Bueno, se dijo, al menos me soñé con Zuleika y fui feliz sólo por unos instantes pero que me llenaron y me parecieron como si fueran una eternidad...
¿Que más puedo pedir, vieja amiga?
(ja,ja,ja)
29 marzo 2006
Necesito tanto de ti que no quiero vivir así…
Me encuentro sólo, vacío, echándote en falta…
Me siento apático, esquivo, triste, cobarde…
Me falta el aire y tu BRISA;
me faltan tus abrazos y tus risas, los besos y tus caricias…
Me siento morir sin tu olor a canela, a lavanda y a jazmín.
Necesito beber de TI, comerte entera,
apretarte contra mí como si no hubiera escapatoria.
Necesito hablarte, contarte mil cosas y a la vez no contarte ninguna.
Necesito el SILENCIO, para escuchar tus latidos, para alimentar tus pulmones, para soportar el vacío que me deja tu ausencia.
Necesito darte tanto AMOR y darte tanto placer que no encontraré paz hasta que al fin haya de ser.
Tú me haces sentir aquello que no DEBE ser posible, aquello que más que dar vida, la quita por ser tan profunda la herida y tan incierto el final de tan sublime DESTINO.
Tú me das alas con tus BESOS, con tus gestos, con tus miradas… con aquellos susurros que me derriten, me estremecen y me desarman,... y es mi DESEO verte enamorada.
Tus ojos, tu boca y tus cabellos me dejan extasiado, jamás conseguí suficiente de ese infinito e inmaculado regalo.
Tú me has hecho FELIZ: siendo una mujer, una cría y una niña… dejando aflorar toda tu ternura, tu emoción, tu honradez; y una embriagadora MARAVILLA…
Quiero ser tu GATO, tu bello animal, tu mascota… y poder pertenecerte, por siempre hasta que llegue mi hora; quiero ser un oso, un tigre, tu tierna marmota.
Quiero amarte más allá de los SUEÑOS, más allá del sol y luna, quiero amarte hasta el confín del universo y volver 1.000 AÑOS más tarde, sin haberte notado el esfuerzo.
Quiero escribirte los versos más hermosos que jamás se pudieran plasmar, en un pedazo del universo, en trozo de tela, por aire, por tierra o por MAR; más aunque lo debiera, no lo puedo evitar.
Quiero decirte al oído lo que no supe callar, que te necesito tanto mi VIDA que no quiero vivir así; sin tus manos, ni tus labios, ni tu piel; y sin todo tu grandioso FRENESÍ.
Necesito tanto de ti que no quiero vivir así…
--
Waldo Art
El Escritor Novel
29 de marzo de 2006
Me siento apático, esquivo, triste, cobarde…
Me falta el aire y tu BRISA;
me faltan tus abrazos y tus risas, los besos y tus caricias…
Me siento morir sin tu olor a canela, a lavanda y a jazmín.
Necesito beber de TI, comerte entera,
apretarte contra mí como si no hubiera escapatoria.
Necesito hablarte, contarte mil cosas y a la vez no contarte ninguna.
Necesito el SILENCIO, para escuchar tus latidos, para alimentar tus pulmones, para soportar el vacío que me deja tu ausencia.
Necesito darte tanto AMOR y darte tanto placer que no encontraré paz hasta que al fin haya de ser.
Tú me haces sentir aquello que no DEBE ser posible, aquello que más que dar vida, la quita por ser tan profunda la herida y tan incierto el final de tan sublime DESTINO.
Tú me das alas con tus BESOS, con tus gestos, con tus miradas… con aquellos susurros que me derriten, me estremecen y me desarman,... y es mi DESEO verte enamorada.
Tus ojos, tu boca y tus cabellos me dejan extasiado, jamás conseguí suficiente de ese infinito e inmaculado regalo.
Tú me has hecho FELIZ: siendo una mujer, una cría y una niña… dejando aflorar toda tu ternura, tu emoción, tu honradez; y una embriagadora MARAVILLA…
Quiero ser tu GATO, tu bello animal, tu mascota… y poder pertenecerte, por siempre hasta que llegue mi hora; quiero ser un oso, un tigre, tu tierna marmota.
Quiero amarte más allá de los SUEÑOS, más allá del sol y luna, quiero amarte hasta el confín del universo y volver 1.000 AÑOS más tarde, sin haberte notado el esfuerzo.
Quiero escribirte los versos más hermosos que jamás se pudieran plasmar, en un pedazo del universo, en trozo de tela, por aire, por tierra o por MAR; más aunque lo debiera, no lo puedo evitar.
Quiero decirte al oído lo que no supe callar, que te necesito tanto mi VIDA que no quiero vivir así; sin tus manos, ni tus labios, ni tu piel; y sin todo tu grandioso FRENESÍ.
Necesito tanto de ti que no quiero vivir así…
--
Waldo Art
El Escritor Novel
29 de marzo de 2006
24 marzo 2006
Necesito darte mis besos...
Besos y una docena de rosas; cada una de las rosas con una docena de caricias, y sobre cada caricia una docena de besos, y sobre cada beso un solo TE QUIERO…
Y al oler tu piel desnuda, húmeda, exultante de pasión y de ternura, lloro sin cesar por necesidad, por ser tanta mi fortuna.
Y al besar toda tu piel, mientras sólo oigo tu respiración,
recorrer todo tu cuerpo saboreando todo tu ser,
mientras te oigo estremecer y me paro a gozar de tu tacto
con la suavidad de la canela y con tu aroma del amanecer…
Y al oler tu piel desnuda, húmeda, exultante de pasión y de ternura, lloro sin cesar por necesidad, por ser tanta mi fortuna.
Y al besar toda tu piel, mientras sólo oigo tu respiración,
recorrer todo tu cuerpo saboreando todo tu ser,
mientras te oigo estremecer y me paro a gozar de tu tacto
con la suavidad de la canela y con tu aroma del amanecer…
22 marzo 2006
Hoy, por favor, IMAGINA lo siguiente...

Imagina un cachorro de gatito, imagina que es tan pequeñín que te cabe en una mano, imagina que es muy delgadito por que es un hijo de la calle, ahora imagina que lo tienes en tu regazo y no para de maullar porque el pobrecito apenas puede ver (al ser un recién nacido) y tiene frío y hambre... Ahora imagina que es de color crema, su pelo es increíblemente bonito y suave...
Ahora olvida tu vida actual: tus obligaciones y tus preocupaciones, tus necesidades y tus deseos, tus horarios y rutinas... Te encuentras en una habitación prácticamente vacía: sólo tiene una mesa pequeña de madera, una silla donde estás sentado/a y una cajita de cartón del súper donde está el gatito y con dos hermanitos y su mama gata. Tienes dos ventanas, y todo está pintado de blanco excepto la los muebles que son de madera natural, de pino sin tratar.
Imagina, ahora que ves que cuando dejas al gatito en el suelo que no para de gritar maullidos y busca desesperadamente a su madre. La madre está tumbada en la caja amamantando a sus dos hermanos, pero notas que está tensa y te mira con recelo porque piensa que le estabas haciendo algo malo al su hijito...
A base de darse golpes con los lados cerrados de la caja, el gatito de color crema llega a la abertura de la dichosa caja, que ya te llevaba molestando un rato, pero al ser un mero espectador, no puedes intervenir en su desarrollo...
El gatito famélico y torpón alcanza a entrar en la madriguera y busca, desesperado una tetilla libre donde poder alimentarse... La mama gata cambia el rictus al tener a todas sus crías con ella y comienza a lamer la cabecita del recién llegado mientras éste no para de tragar y tragar...
Desde donde estás sentado/a, oyes los ronroneos cada vez más audibles de la familia gata que está feliz por estar, por fin, todos juntos otra vez y por que están a gustito como una piña, como una FAMILIA y calentitos después de las necesidades que han padecido...
Por un momento, olvídate de las leyes de la naturaleza, en éste precioso instante ya no existen y no tienen validez en está historia...
Una vez se han saciado los gatitos, mientras mamá descansa de tanto crío, los peques salen a jugar a la habitación y empiezan a saltar unos encimas de los otros, habiendo carreras, persecuciones y peleas en tono amistoso. Imagina que nuestro protagonista en una de esas carreras, derrapa y choca contra tu pie derecho y estás descalzo/a.
Se vuelve hacía ti como si quisiera mirarte a los ojos, entonces sube sus dos patitas delanteras por el empeine y te mueve su pata derecha como si intentase avisarte, saludarte o llamarte. Imagina que cuando le haces caso y bajas tu mano izquierda para saludarlo y acariciarlo, el gatito de color crema busca el contacto de tu mano para hacerte carantoñas...
Imagina que una vez lo has acariciado, el pequeñín te da varios lametones (los que tu quieras o necesites HOY) y se va tan tranquilo, como si tal cosa a seguir jugando...
IMAGINA lo que la ternura puede hacer por tu vida, pero sobre todo IMAGINA lo que la TERNURA que hay en TI puede hacer por los demás, por los TUYOS...
--
Waldo Art
Ya soy miembro de la Asociación de Escritores Noveles

Tengo una buena noticia que quiero compartir con vosotros por la ilusión que me hace:
Ya soy miembro de la Asociación de Escritores Noveles.
Esta asociación literaria cuenta ya con más de 100 (corrijo 101), asociados en varios países de Europa y Latinoamérica aunque la mayoría está aquí, en España.
Puedes visitar la página de AEN o la del post sobre la AEN en el Blog Escritores para ampliar información.
Aprovecho la ocasión para saludar y agradecer la atención que me ha prestado personalmente la presidenta de AEN, la amable y eficiente Covi Sánchez.
Si conocéis a escritores noveles o aficionados a la escritura que quieran tener más posibilidades de publicar su obra o conseguir que su obra pueda ser distribuida en mejores condiciones, por favor dales la dirección de AEN y le estaréis haciendo un gran favor.
Gracias y hasta pronto que tengo bastante que publicar en los próximos días ;-)
--
Waldo Art
El Escritor Novel
14 marzo 2006
En un día así me gustaría…
En un día así, como el de hoy, de un cielo azul perfecto e infinito y de un sol que calienta la tierra, alimenta las flores y rejuvenece el espíritu como si de maná se tratara, me gustaría…
Me gustaría mi amor, verte tostar al sol y como el brillo de tus cabellos de una exquisita textura me cegaban y me maravillaban al mismo tiempo...
Me gustaría que el tiempo se hubiera detenido, querría que mi reloj de arena no tuviera fin, sólo por un instante, quiero sentir la verdadera felicidad eterna, la felicidad de ser tuyo...
En un día así, aquella felicidad no tiene secretos ni defectos, porque sólo es Felicidad en estado puro, armonía, la perfección del Ying y el Yang, una mirada de los dos y un silencio que compartir...
En un día así, no hay nada que esconder ni miedo que temer ni siquiera un corazón que proteger; porque eres tu, mi amor, a quien dibujé mil y una vez en mis sueños y en mis letras e incluso en mis plegarias y jamás me acerqué lo más mínimo a tu perfecta imperfección…
Me gustaría, mi más preciado tesoro, mi niña, mi aire, mi ternura, que hoy no terminara nunca para no dejar de seguir soñando que estás junto a mí, en un día así…
Me gustaría mi amor, verte tostar al sol y como el brillo de tus cabellos de una exquisita textura me cegaban y me maravillaban al mismo tiempo...
Me gustaría que el tiempo se hubiera detenido, querría que mi reloj de arena no tuviera fin, sólo por un instante, quiero sentir la verdadera felicidad eterna, la felicidad de ser tuyo...
En un día así, aquella felicidad no tiene secretos ni defectos, porque sólo es Felicidad en estado puro, armonía, la perfección del Ying y el Yang, una mirada de los dos y un silencio que compartir...
En un día así, no hay nada que esconder ni miedo que temer ni siquiera un corazón que proteger; porque eres tu, mi amor, a quien dibujé mil y una vez en mis sueños y en mis letras e incluso en mis plegarias y jamás me acerqué lo más mínimo a tu perfecta imperfección…
Me gustaría, mi más preciado tesoro, mi niña, mi aire, mi ternura, que hoy no terminara nunca para no dejar de seguir soñando que estás junto a mí, en un día así…
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